No tengan miedo

El nuevo artículo del Padre Federico Lombardi analiza la post-pandemia: el mundo también está lleno de buenas noticias. Es un deber reconocerlas y darlas a conocer, porque son las que marcan el camino y dirigen la mirada hacia arriba

FEDERICO LOMBARDI

¡»No temas. Porque, yo estaré contigo”! Estas son palabras que resuenan muchas veces a través de todas las escrituras. Son las palabras dirigidas por Dios mismo o en su nombre a aquellos que son llamados por Él a una misión determinada e inesperada, por caminos aún desconocidos, como Moisés ante la zarza ardiente o María ante el Ángel. «¡No tengas miedo!» Son palabras dirigidas por los profetas al pueblo oprimido por la angustia, como cuando se siente estrecho sin salida entre el Mar Rojo y los carros de guerra de los egipcios. Jesús también las retoma varias veces, dirigiéndose a sus discípulos, al «pequeño rebaño» que le sigue o a los que sufrirán persecución por su nombre. Para estos, Jesús insiste en que no tendrán que temer a ninguna fuerza humana, porque ésta puede tomar la vida del cuerpo, pero no la del alma, y porque en el tiempo de la prueba, Dios no los abandonará.

La pandemia, anche quando sia superata stabilmente grazie a un vaccino efficace, ci lascerà in ogni caso un’eredità di insicurezza, diciamo pure di nascosta paura, pronta a riaffiorare. Ora sappiamo che, nonostante ogni sforzo e ogni giusto impegno per la riduzione dei rischi, potranno comparire e sfuggire al controllo altri virus o altre forze capaci di prenderci di sorpresa e mettere in crisi le nostre tranquillità e le nostre sicurezze. Perché la sicurezza assoluta su questa terra non esiste, non è possibile. E non esisterà mai anche in futuro.

La gran palabra ¡»No tengas miedo»!, como bien recordamos, fue retomada con insistencia en tiempos más cercanos por San Juan Pablo II desde el inicio de su pontificado y dirigida al mundo entero: «¡No tengan miedo! ¡Abran las puertas a Cristo!». Después de todo, la fe en Cristo Salvador es precisamente – para todos – la gran y definitiva liberación del miedo.

La pandemia, aunque se supere permanentemente gracias a una vacuna eficaz, nos dejará en cualquier caso un legado de inseguridad, digamos incluso de miedo oculto, listo para resurgir. Ahora sabemos que, a pesar de todos los esfuerzos y de todos los compromisos adecuados para reducir los riesgos, pueden aparecer otros virus u otras fuerzas capaces de tomarnos por sorpresa y socavar nuestra paz y seguridad y escapar al control. Debido a que la seguridad absoluta en esta tierra no existe, no es posible. Y nunca existirá en el futuro.

Ciertamente debemos esperar de la ciencia y de la organización social y política, en general de la racionalidad humana, una ayuda esencial para recuperar la tranquilidad necesaria para una vida personal y social serena y «normal». Pero sigue habiendo la necesidad de algo más profundo, así que estas respuestas no son suficientes.

¿Podemos vivir libres de los miedos más radicales por nosotros mismos y por nuestros seres queridos, por nuestro futuro? ¿Dónde está la clave para vivir en paz y, por lo tanto, para una vida verdaderamente buena incluso en esta tierra, a pesar de todas las dificultades que inevitablemente surgen cada día? Somos muy conscientes de que cada uno de nosotros tiene su propia personalidad, carácter e historia, que tienen un profundo efecto en sus actitudes. Hay quienes son más ansiosos y frágiles, y no es su culpa; hay quienes son más naturalmente tranquilos y optimistas, y es un don. Pero la palabra del Señor se dirige a todos y es una invitación a todos a confiar en un amor que nos precede, nos mira y nos acompaña.

A menudo hoy en día tenemos la restricción de hablar de la «providencia» de Dios. Nos parece una palabra que pone en riesgo nuestro compromiso cristiano en el mundo, que nos hace pasivos y menos responsables. Pero esto es una trampa. Olvidar la providencia de Dios significa perder el sentido de que el amor de Dios nos envuelve y nos acompaña, aunque a menudo nuestros ojos aún no lo reconozcan. En el Sermón de la Montaña Jesús nos invita a abrir los ojos – «Miren los pájaros en el cielo, miren los lirios en el campo…» – y a no dejarnos capturar totalmente por las preocupaciones inmediatas por nuestro bienestar temporal. Además de los pájaros y las flores, los ojos que se abren también pueden ver cada día muchos otros signos de amor y esperanza sembrados a lo largo de nuestro camino, en las circunstancias y en las personas que encontramos, en sus palabras y acciones. Cada uno de nosotros considera una gracia conocer a la gente que sabe verlos y nos ayuda a verlos con un ojo penetrante y una mirada serena. El mundo está lleno no sólo de malas noticias, sino también de buenas noticias. Es nuestro deber reconocerlas y darlas a conocer, porque son las que nos guían más lejos y dirigen nuestra mirada hacia arriba, la fuente del amor, la meta de la esperanza.

Jesús concluye sus palabras sobre la providencia con un consejo muy sabio: «Para cada día basta su dolor». No debemos dejar que las preocupaciones de hoy y mañana y todo el futuro que nos espera se acumulen todas juntas sobre nosotros: nos aplastarían. Debemos pensar que cada día tiene su ración de castigo, pero también de gracia. Debemos creer que cada día se nos dará la gracia necesaria para soportar el castigo. La gracia necesaria para buscar el reino de Dios y su justicia en esta vida y en la vida eterna.  Santa Teresa de Ávila nos lanza una palabra que amplía nuestros corazones y nuestros horizontes más allá de todos los obstáculos: «Nada te moleste, nada te asuste. Todo pasa, Dios no cambia. Con paciencia se consigue todo. Quien tiene a Dios no carece de nada. Sólo Dios es suficiente». ¿Nuestra fe nos inspirará en el largo camino que tenemos por delante, para que sea un camino de inteligencia y sabiduría, verdaderamente libre de los malos consejos de los miedos profundos, libre en la esperanza del miedo a la muerte?

Lunes de la 5° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 14, 5-18

En aquellos días, los paganos y los judíos de Iconio, apoyados por las autoridades, comenzaron a agitarse con la intención de maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé. Pero ellos se dieron cuenta de la situación y huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y predicaron el Evangelio en toda la región.

Había en Listra un hombre tullido de los pies desde su nacimiento que se pasaba la vida sentado y nunca había podido andar. El tullido escuchaba el discurso de Pablo, y éste, mirándolo fijamente, advirtió que aquel hombre tenía fe suficiente como para ser curado, y le ordenó en voz alta: “Levántate y ponte derecho sobre tus pies”. De un salto el hombre se puso en pie y comenzó a caminar. Cuando la gente vio lo que Pablo había hecho, empezaron a gritar en la lengua de Licaonia: “¡Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos!” Decían que Bernabé era el dios Júpiter y Pablo el dios Mercurio, porque éste era el que hablaba.

El sacerdote del templo de Júpiter, situado a la entrada de la ciudad, llevó a las puertas unos toros adornados con guirnaldas, y junto con la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio. Al darse cuenta de todo esto, los apóstoles Bernabé y Pablo se rasgaron las vestiduras e irrumpieron por entre la multitud, gritando:

“Ciudadanos, ¿por qué hacen semejante cosa? Nosotros somos hombres mortales, lo mismo que ustedes. Les predicamos el Evangelio que los hará dejar los falsos dioses y convertirse al Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo cuanto contienen. En épocas pasadas, Dios dejó que cada pueblo siguiera su camino, aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandando la lluvia y la cosecha a su tiempo, dándoles así comida y alegría en abundancia”. Y diciendo estas palabras, consiguieron impedir, a duras penas, que la multitud les ofreciera un sacrificio.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 14, 21-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.

Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): “Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?” Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.

Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho’’.

Domingo de la 5° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Primera lectura

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 6, 1-7

En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: “No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra”.

Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles, y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.

Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe.

 

Segunda lectura

Lectura de la primera Carta de San Pedro
1 Ped 2, 4-9

Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Tengan presente que está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado.

Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio, para aquellos que se negaron a creer, vale lo que dice la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en la palabra, y en esto se cumple un designio de Dios.

Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 14, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores, porque yo me voy al Padre”.

Sábado de la 4° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 13, 44-52

El sábado siguiente casi toda la ciudad de Antioquía acudió a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: “La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra”.

Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados a la vida eterna.

La palabra de Dios se iba propagando por toda la región. Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio.

Pablo y Bernabé se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta, y se marcharon a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 14, 7-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre’’.

Covid-19. Jefas de hogar en América Latina: millones en riesgo pobreza

Cuando la mujer tiene que hacerse cargo de una familia, el trabajo es esencial. Según la Cepal, en América Latina el 5% de la población económicamente activa podría perder sus ingresos a causa de la pandemia. Esto implicaría que 107 millones de mujeres en la región se encontrarían en situación de pobreza: y con muchas de ellas, sus familias.

En el marco de la pandemia que estamos viviendo a causa de la difusión del Covid-19 abordamos el del trabajo de las mujeres jefas de hogar en América Latina. La pregunta que nos ponemos es: ¿cuál es la situación laboral de las mujeres en América Latina en este tiempo particular, en la circunstancia de tener que criar a un hijo o mantener una familia y ante la falta de una paternidad responsable?

El procurar vida está, sin lugar a dudas, ínsito en el corazón de las mujeres latinoamericanas. Pero hay circunstancias que ponen en riesgo esa prioridad, debido a la condición de vulnerabilidad que afrontan muchas de ellas: no siempre el varón se compromete con la mujer haciéndose responsable de los hijos. En su compromiso de procurar vida sin la presencia del padre, las “jefas de hogar” se encuentran en el desafío de buscar el sustento, pero las circunstancias laborales muchas veces no son justas para ellas: ante sus necesidades enfrentan abusos en horarios y salarios mal remunerados. En América Latina en general, no faltaría legislación en el proceso de acompañamiento a las madres en este proceso de procurar vida. Según conocedores del tema, faltaría “vigilar” sobre esa legislación, es decir, llevarla a la práctica, de modo que el derecho a la vida no esté condicionado por el deber del trabajo. Seguramente nos necesitamos unos a otros para acompañar ese proceso de defensa de la vida, lo que lleva a un compromiso particular de la Iglesia.

Una visión de la situación de las mujeres jefas de hogar la ofrece Mariano Yarza, Secretario Ejecutivo de la Dimensión Pastoral del trabajo de la Comisión Episcopal para Pastoral Social en México.

Un 5% de la población activa podría perder sus ingresos

La Cepal nos habla de que el 5% de la población económicamente activa podría perder sus ingresos y que la pobreza podría aumentar en 3.5%. Esto implicaría en América Latina que 107 millones de mujeres en la región se encontrarían en situación de pobreza. Según la Cepal, en América Latina la tasa de participación laboral de las mujeres ronda el 50%, el 30% menos que en el caso de los hombres en edad productiva. Según la organización Internacional del trabajo, en América Latina las mujeres perciben 17% menos ingresos que los hombres en las mismas condiciones de educación, edad, número de hijos.

Así, encontramos que la situación de las mujeres que tienen hijos o familiares a los que deben cuidar, complejiza su capacidad y su acceso al mundo laboral de manera formal, y por lo tanto esto hace que renuncien a derechos sociales que este conlleva, como la salud, la vivienda, el seguro desempleo u otras prestaciones que el estado pudiese otorgar.

Esto es combatido por las mujeres, tal como lo señala la fundación BBVA, a través del emprendimiento, que es, en muchos casos, la manera de “sortear” la falta de oportunidades laborales, ya que la única opción de empleo es el “autoempleo”, que en su mayor parte es de carácter informal.

El compromiso de la mujer en el trabajo

Según la ONU, en América Latina el autoempleo de las mujeres representa el 60% del empleo para este sector: uno de los mayores porcentajes frente a otras regiones del mundo. Ellas constituyen un verdadero motor de desarrollo económico: invierten en sus comunidades, educan a sus hijos, y con los beneficios que reciben, ayudan a las personas que componen su familia. Siempre la fundación BBVA, ha encontrado que con sus proyectos productivos las mujeres invierten un 50% menos de capital en sus negocios, pero obtienen un 20% más de beneficio que los hombres. Y señala, asimismo, que siete de cada diez personas que superan la pobreza en sus proyectos, son mujeres. Esto habla del compromiso que tiene la mujer, dictado en gran parte por el hecho de tener el cargo de una familia: tienen el compromiso de no fracasar.

La familia, núcleo esencial aun sin la presencia del padre

Pero este compromiso frente a la familia ha redundado en que también el 80% de las actividades domésticas de cuidado, de alimentación, recaen en la mujer. Como vemos en la Doctrina Social de la Iglesia, la familia, si es considerada un protagonista esencial de la vida económica, está orientada no por la lógica de mercado sino según la lógica del compartir y de la solidaridad entre las generaciones. Se trata de un factor indiscutible, pues dentro de la familia se encuentran las relaciones que pueden generar y fomentar un apoyo. Pero cuando el sostén de la familia se vuelve la mujer, es la familia toda la que necesita de un mayor apoyo.

Esto implica que la familia sigue siendo el núcleo esencial, a pesar de que un padre no se haga responsable de su paternidad. Esto nos dice también que el trabajo es esencial, en cuanto representa las condiciones que hacen posible la fundación de una familia, cuyos medios de subsistencia se adquieren mediante el trabajo. Cuando la mujer tiene que hacerse cargo de una familia, pues, el trabajo es esencial en esta fundación familiar.

Es necesario fortalecer el papel económico de la mujer

El trabajo condiciona también el proceso de desarrollo de la persona, porque una familia afectada por la desocupación corre el peligro de no realizar plenamente sus finalidades. La mujer siempre ha tenido un compromiso muy amplio que consiste en apoyar, educar, compartir la fe, y transmitir esta capacidad. Pero en estos momentos su papel va más allá: debe hacerse cargo o responsable de la familia de manera económica. Se hace necesario, por lo tanto, fortalecer el papel económico de la mujer para que éste sea también un valor fundamental dentro de la familia, y en ese sentido es necesario el compromiso de la Iglesia, de la sociedad, y sobre todo del estado. Sirven sistemas que permitan a la mujer cuidar de la familia en todos sus aspectos bajo el sentido de la subsidiariedad, es decir apoyando en lo que necesita a la familia para que se logren los objetivos como familia, como personas individuales, y en su vida trascendental.

Pakistán: cristianos discriminados laboralmente con oficios sucios y peligrosos

A través de un artículo firmado por Zia ur-Rehman y Maria Abi-Habib en el periódico New York Times, se denuncia la grave situación de discriminación laboral que padecen los cristianos en algunas zonas de Pakistán donde se les reservan los peores trabajos que comprenden realizar oficios sucios, peligrosos y marginales.

En Pakistán, los descendientes de hindúes pertenecientes a las castas sociales más bajas que se convirtieron al cristianismo hace siglos, todavía siguen sufriendo discriminación laboral, relegados a realizar trabajos sucios, peligrosos y marginales, que deben aceptar forzadamente para poder sobrevivir.

Así lo denuncia un artículo publicado por el periódico New York Times el 4 de mayo de 2020, firmado por Zia ur-Rehman y Maria Abi-Habib, en el que se describe el testimonio de la sacrificada vida de Jamshed Eric, un trabajador que cada día limpia las deplorables alcantarillas de Karachi, una de las ciudades más pobres de Pakistán.

Limpiando las alcantarillas de Karachi

«Cuando me sumerjo en lo profundo de las calles de Karachi para limpiar con mis propias manos las alcantarillas obstruidas, le digo una pequeña oración a Jesús para que me mantenga a salvo».

Eric explica que el trabajo es agotador, y no lleva mascarilla ni guantes «para protegerse de los apestosos lodos y las tóxicas columnas de gas que acechan en las profundidades».

«Es un trabajo difícil», afirma mientras cuenta que a menudo, en la zanja de desagües está «rodeado de enjambres de cucarachas».

Un trabajo peligroso con el que se arriesga la vida

El artículo del New York Times continúa describiendo con detalle la dura realidad que vive el señor Eric quien, después de un largo día de trabajo, todavía debe convivir con el hedor fruto de su oficio, que perdura incluso cuando llega a su casa: un constante recordatorio de lo dura que es su vida.

«Cuando me llevo la mano a la boca para comer, huele a aguas residuales», añade.

Una desigualdad fomentada por el Estado

Aunque la India ha proscrito la discriminación basada en las castas sociales con un éxito desigual, en Pakistán casi podría decirse que esta discriminación la fomenta el Estado. El pasado mes de julio, por ejemplo, el ejército pakistaní colocó anuncios en los periódicos para puestos de barredores de alcantarillado con la advertencia de que sólo los cristianos podían solicitarlos. Después de que los activistas protestaron, se eliminó el requisito religioso.

Pero lo cierto es que las municipalidades en todo Pakistán dependen de barredores cristianos como el Sr. Eric.

Tal como concluye el artículo, en la extensa ciudad portuaria de Karachi, los barredores mantienen el sistema de alcantarillado fluyendo, usando sus manos desnudas para desatascar los desagües colapsados de heces, bolsas de plástico y residuos hospitalarios peligrosos.

«Así limpian parte de los 1.750 millones de litros de residuos que los 20 millones de residentes de la ciudad producen diariamente».

Lea nuestras historias de Fe y Acción

Jueves de la 4° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 13, 13-25

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos; llegaron a Perge de Panfilia, y allí Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: “Hermanos, si tienen alguna exhortación que hacer al pueblo, hablen”.

Entonces se levantó Pablo, y haciendo señal de silencio con la mano, les dijo:

“Israelitas y cuantos temen a Dios, escuchen: El Dios del pueblo de Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste vivía como forastero en Egipto y lo sacó de allí con todo su poder, lo alimentó en el desierto durante cuarenta años, aniquiló siete tribus del país de Canaán y dio el territorio de ellas en posesión a Israel por cuatrocientos cincuenta años. Posteriormente les dio jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel.

Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Después destituyó a Saúl y les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’ ”.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 13, 16-20

En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo:

“Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos.

No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte mi pan me ha traicionado. Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo soy.

Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”.

Miércoles de la 4° semana de Pascua – ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 12, 24–13, 5

En aquel tiempo, la palabra del Señor cundía y se propagaba. Cumplida su misión en Jerusalén, Saulo y Bernabé regresaron a Antioquía, llevando consigo a Juan Marcos.

Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el “Negro”), Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor, y el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la misión que les tengo destinada”. Todos volvieron a ayunar y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron.

Así, enviados por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé fueron a Seleucia y zarparon para Chipre. Al llegar a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 12, 44-50

En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.

Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho’’.

Martes de la 4° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 11, 19-26

En aquellos días, algunos de los que se habían dispersado, huyendo de la persecución desatada después de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía; pero predicaban el Evangelio solamente a los judíos. Sin embargo, hubo entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, que al llegar a Antioquía, comenzaron a dirigirse también a los griegos y a predicarles el Evangelio del Señor Jesús. Y como la mano del Señor estaba con ellos, muchos se convirtieron y abrazaron la fe.

Cuando llegaron estas noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén, Bernabé fue enviado a Antioquía. Llegó Bernabé, y viendo la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho; y como era hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, exhortó a todos a que, firmes en su propósito, permanecieran fieles al Señor. Así se ganó para el Señor una gran muchedumbre.

Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente. Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio segun San Juan
Jn 10, 22-30

Por aquellos días, se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación del templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente”.

Jesús les respondió: “Ya se lo he dicho y no me creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.

Lunes de la 4° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 11, 1-18

En aquellos días, los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron reproches, diciendo: “Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has comido con ellos”.

Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado: “Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba del cielo hasta donde yo me encontraba. Miré con atención aquella cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos, fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: ‘Levántate, Pedro. Mata el animal que quieras y come’. Pero yo le respondí: ‘Ni pensarlo, Señor. Jamás he comido nada profano o impuro’. La voz del cielo me habló de nuevo: ‘No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro’. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el cielo.

En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel que le dijo: ‘Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él te diga, te traerá la salvación a ti y a toda tu familia’. En cuanto empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé de lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo’. Por lo tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a Dios?”

Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo: “Por lo visto, también a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida”.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio segun San Juan
Jn 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.