Viernes de la 5° semana de Pascua

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 15, 22-31

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:

“Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente:

‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

Los enviados se despidieron y cuando llegaron a Antioquía, reunieron a la comunidad cristiana y les entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, todos se llenaron de júbilo.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio segun San Juan
Jn 15, 12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.

Dios no castiga ni prueba a nadie: respeta, se solidariza, ayuda…

José Luis Caravias S.J., teólogo de origen español, vive en Paraguay desde 1961. Ha escrito más de treinta libros de espiritualidad. “Esta pandemia nos exige repensar la forma en que habitamos la Casa Común, la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos entre nosotros y con la Naturaleza. O nos sentimos humanos, co-iguales, en la misma Casa Común, o nos hundiremos todos”.

La invasión mundial del coronavirus está haciendo resonar sirenas estridentes de alerta máxima en todos los cerebros humanos. Nunca antes el homo sapiens había sufrido algo tan universal y tan consciente. Se nos informa metódicamente de los infectados y los muertos a escala planetaria. ¡Aplastante información masiva! Y las consecuentes sobredosis de angustias y obsesiones.

Ante tantos sufrimientos y tantos miedos acumulados saltan con fuerza interrogantes hirvientes: ¿Quién es el responsable de tanto desastre? ¿Hasta dónde durará? ¿Es todo esto un castigo de Dios, como lo afirman algunos muy serios personeros religiosos?

Algunos afirman que el virus ha sido creado en laboratorios especiales. O es consecuencia de una imprudente manipulación genética. La realidad es que la pandemia nos está pisoteando a todos. Y que no sabemos cómo combatirla. Lo único que podemos hacer es aislarnos, pues el poder de contagio es imperativo. El mundo entero vive obsesionado con evitar los contagios.

No se trata de un castigo de Dios

¿Sirve la oración ante esta catástrofe mundial? Por supuesto que sí, pero aclarando a qué Dios nos dirigimos. En primer lugar, tenemos que rechazar la idea de que se trata de un castigo de Dios, al que hay que suplicar que tenga misericordia de nosotros y deje de castigarnos. Así lo predican diversos sacerdotes y movimientos religiosos fundamentalistas. Esas personas se estancaron en el Antiguo Testamento. No han llegado al Dios de Jesús, expresión máxima de la misericordia. El Dios de Jesús es siempre enteramente bueno, incapaz de desencadenar crueles castigos.

Dios no es todopoderoso fuera de los ámbitos del amor. Él no puede hacer el mal a nadie. Y esta pandemia es terrible para muchísima gente. Él no la provocó. Eso es imposible porque Dios es Amor, y el coronavirus no tiene nada de amor. Es cruel y ciego…

¿De dónde viene entonces el contagio? A ciencia cierta no lo sabemos. Pero surgen serias sospechas de que provino de una mala manipulación de la Naturaleza. Pero de ninguna forma como castigo de Dios. Yo no puedo creer en un dios capaz de castigar así a la humanidad. En ese punto soy ateo.

¿Qué papel entonces desempeña Dios ante esta pandemia? ¿Cómo se comporta?

En primer lugar, tenemos que ser conscientes de que Dios respeta a la Naturaleza que él mismo creó. Respeta las energías que él mismo le infundió. Pero si nosotros no respetamos esas energías, este pequeño planeta azul responde a sus trasgresores. Hemos destrozado la capa de ozono que nos defendía. Las selvas las estamos convirtiendo en desiertos. Los hidrocarburos, sacados de las entrañas de la Tierra, asfixian a nuestra atmósfera. Se realizan manipulaciones genéticas a la larga imposibles de controlar.

Los poderosos a toda costa quieren seguir extrayendo combustibles fósiles: petróleos y carbones. Las grandes selvas, fábricas del oxígeno que respiramos, están siendo arrasadas. La Tierra se está recalentando y los glaciares se van derritiendo… Toneladas de plásticos pudren los océanos y ahogan sus vidas. Cada vez hay menos agua potable. Millones de anónimos mueren por hambre, estadística que nunca nos pasan…

¿Hasta dónde está llegando la manipulación genética? No sólo de alimentos, sino de animales y de personas también. ¿Qué daños nos pueden causar sus fracasos? ¿En qué tipos de epidemias nos pueden meter si sus experimentos se descontrolan?

A la Madre tierra le arrancan pedazos de sus pulmones, sus intestinos y su cerebro, ¿cómo no se va a enfermar? Si no cambian los altos egoísmos de los grandes capitales, pandemias peores aún nos esperan. Sí, es para asustarse en grande, ya que los grandes egoísmos no están dispuestos a cambiar. Véase lo que sucede en los encuentros internacionales sobre el clima…

No, el culpable de la pandemia actual y de las que vendrán después, no es Dios, sino el egoísmo terrorífico de unos cuantos… Consentido y halagado por nuestras ignorancias, nuestra desunión y nuestras irresponsabilidades.  Si los humanos nos empeñamos en realizar disparates, él no nos ataja: nos respeta con pena…

Dios creó un mundo y un universo maravillosos

Dios creó autónomo a un maravilloso Universo en evolución según las energías programadas que él mismo le otorgó. El Creador es ingeniero tan genial que no tiene que estar a cada rato dando órdenes nuevas para que su Creación siga funcionando.  El mundo es sabiamente automático, relativamente autónomo. Por eso es absurdo pedirle a Dios que meta su mano en la Naturaleza y cambie por un momento algunas de sus fuerzas motrices. Que las placas tectónicas choquen entre sí y produzcan un terremoto es algo normal, y sería incoherente pedirle a Dios que mi casa, que está en la zona, no sea dañada. Lo mismo de absurdo es esperar que a mí no me tocará el coronavirus porque pongo mi confianza en Dios… ¡Si toco zonas infectadas me infectaré yo también, por más fe que presuma tener!

Dios no es un mago; no cura por magia. No está sordo, ni vive aislado; no hay que hincharle para que nos atienda. De ningún modo es cruel. Creer que esta pandemia la ha enviado Dios para castigarnos o corregirnos es fomentar el ateísmo, pues un Dios así no existe.

¿Para qué entonces sirve la fe en Dios? Para mucho. Dios no mata coronavirus, pero sí puede ayudarnos a que nosotros venzamos su invasión. La fe en Dios nos hace conscientes y solidarios. Nos hace respetar a la Naturaleza. Pulveriza el miedo y el desánimo. Ilumina las mentes de los científicos para que puedan desarrollar vacunas eficaces. Fortalece al “personal de blanco” para que se mantengan en pie, superando cansancios y desánimos; y los ilumina para que su atención cercana sea eficaz. Da esperanzas y energías a los enfermos y a sus familias. Y a los que han perdido a seres queridos, la fe los consuela aceptando que Dios recibe a sus difuntos y les otorga la plenitud de su ser.

Jesús afirma que él sufre con los que sufren

Jesús está hoy íntimamente cerca de las víctimas del coronavirus. Ser consciente de ello es muy importante. Y espera que los no infectados sepamos atender con cariño y eficacia a toda persona enferma, viendo en ella al mismo Jesús.

O abrimos los ojos, y cambiamos de mentalidad y de conducta, o las grandes mayorías de humanos cada vez sufriremos peores pandemias. Dios se nos ofrece para poder construir juntos un mundo nuevo… Él no es terror, sino solidaridad.

Hoy honramos a Dios quedándonos en nuestras casas, evitando así que este virus, tan sutil, pueda pasar de unas personas a otras. Dios no quiere que nos infectemos, pero necesita que seamos responsables evitando todo tipo de contagio. Hoy honramos a Dios lavándonos a fondo las manos…

Esta pandemia nos exige repensar la forma en que habitamos la Casa Común, la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos entre nosotros y con la Naturaleza. O nos sentimos humanos, co-iguales, en la misma Casa Común, o nos hundiremos todos.

CMI. Mensaje de Pentecostés: Que el Espíritu Santo renueve la faz de la tierra

En un mensaje de Pentecostés, los presidentes regionales del Consejo Mundial de Iglesias reflexionan sobre la poderosa presencia de Dios en este tiempo de pandemia.

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

«La iglesia nació en medio del tumulto, y aun así, emergió del caos con un mensaje poderoso y, sin duda, transformador, que es relevante en todas las culturas y contextos»: lo escriben en el mensaje de Pentecostés, los presidentes del Consejo Mundial de Iglesias este 12 de mayo, asegurando que «como en el primer Pentecostés, así ha de ser otra vez hoy».

De manera similar, aunque hoy “el nuevo coronavirus ha puesto al mundo entero en jaque, ha sembrado el pánico y el caos, ha enfermado a millones de personas y ha matado a cientos de miles”, causando “importantes estragos en las economías” y trastornando la vida comunitaria y sorteando “los más sofisticados sistemas sanitarios mundiales y locales”, “los cristianos, – asegura el mensaje – estamos vinculados entre nosotros y con los primeros discípulos para proclamar, como hicieron ellos, que el Dios de vida aún está con nosotros”.

“Espíritu nos infunde el valor para hacer frente al dolor y al sufrimiento. El Espíritu nos hace capaces de afrontar y superar este virus a través de una generosa cooperación, con nuestra mejor asistencia médica y pastoral, y, sobre todo, con amabilidad amorosa para todos los hijos de Dios”

Los presidentes del CMI concluyen el mensaje afirmando que “el Espíritu de Dios también es pan-demos. Llega a todas las personas y cruza todas las barreras, aunque de una forma que infunde vida, no muerte”. De ahí la invitación a rezar en este Pentecostés “para que la lucha contra esta pandemia derrame las energías del Espíritu sobre todo el pueblo de Dios y renueve, no solo la iglesia, sino la faz de la Tierra”.

Jueves de la 5° semana de Pascua

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 1, 15-17. 20-26

En aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos y dijo: “Hermanos, tenía que cumplirse aquel pasaje de la Escritura en que el Espíritu Santo, por boca de David, hizo una predicción tocante a Judas, quien fue el que guió a los que apresaron a Jesús. Él era de nuestro grupo y había sido llamado a desempeñar con nosotros este ministerio. Ahora bien, en el libro de los Salmos está escrito: Que su morada quede desierta y que no haya quien habite en ella; que su cargo lo ocupe otro. Hace falta, por lo tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno que sea de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba hasta el día de la ascensión”.

Propusieron entonces a dos: a José Barsabá, por sobrenombre “el Justo”, y a Matías, y se pusieron a orar de este modo: “Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra a cuál de estos dos has elegido para desempeñar este ministerio y apostolado, del que Judas desertó para irse a su propio lugar”.

Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio segun San Juan
Jn 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en

Miércoles de la V semana de Pascua

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 15, 1-6

En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse.

Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros. La comunidad cristiana los proveyó para el viaje, y ellos atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los paganos, y los llenaban de gozo con esta noticia.

Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad cristiana, los apóstoles y los presbíteros, y ellos refirieron todo cuanto Dios había hecho por su medio. Pero algunos de los fariseos convertidos intervinieron, diciendo: “Hay que circuncidar a los paganos y exigirles que cumplan la ley de Moisés”.

Entonces se reunieron los apóstoles y los presbíteros para examinar el asunto.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio segun San Juan
Jn 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos’’.

14 de mayo 2020: creyentes de todo el mundo rezan a Dios por el fin de la pandemia

Será un día de oración y ayuno en el que todos los creyentes del mundo, independientemente de su religión, se unirán para pedir a Dios Creador que proteja a la humanidad afectada por la pandemia del coronavirus. Se trata de una iniciativa promovida por el Alto Comité para la Hermandad Humana y a la que se une el Papa Francisco y Vatican News.

Ciudad del Vaticano

El Alto Comité para la Fraternidad Humana invita a participar este 14 de mayo a todos los creyentes del mundo, independientemente de la religión que profesen, en una Jornada de oración, ayuno y súplica pidiendo a Dios que proteja a la humanidad contra el coronavirus.

De esta manera, el Comité establecido el pasado mes de agosto con el fin de lograr los objetivos del «Documento sobre la Fraternidad Humana» firmado el 4 de febrero de 2019 por el Papa Francisco y el gran Imán de Al-Azhar, Ahmed al-Tayyeb; anima a todos los líderes religiosos y creyentes a unirse en una súplica común para invocar, con una sola voz, la ayuda de Dios para que preserve la humanidad, «la ayude a superar la pandemia, le restituya la seguridad, la estabilidad, la salud y la prosperidad, y haga que nuestro mundo, una vez eliminada esta pandemia, sea «más humano y más fraterno».

El Santo Padre se une a la oración del 14 de mayo

El Papa Francisco también se unió a la iniciativa del Alto Comité para la Fraternidad Humana con este mensaje pronunciado el domingo 3 de mayo, a la hora del rezo del Regina Coeli en streaming desde la Biblioteca Apostólica del Vaticano.

“Y como la oración es un valor universal, he aceptado la propuesta del Alto Comité para la Fraternidad Humana de que el próximo 14 de mayo, los creyentes de todas las religiones se unan espiritualmente en un día de oración, ayuno y obras de caridad, para implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus. Recuerden: el 14 de mayo, todos los creyentes juntos, creyentes de diferentes tradiciones, para rezar, ayunar y hacer obras de caridad”

Por su parte, el Presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, comentando la disposición del Papa a aceptar la propuesta del Alto Comité, señaló que esta pandemia es una oportunidad para arraigar el valor de la fraternidad y la coexistencia común en nuestro futuro.

“Es bueno que a partir de la fe de los líderes religiosos, a través de los grupos y los responsables de la vida social y política, haya un momento de oración y solidaridad para invocar el fin de esta pandemia”

Video de Vatican News

Y con el fin de promover esta Jornada de Oración, Vatican News ha elaborado un video internacional que compartimos en la portada de este artículo, en el que varias personas de diferentes edades y países lanzan un mensaje de esperanza uniéndose a esta Jornada de oración que en las Redes Sociales se difunde con el hashtag #PrayForHumanity

El Papa reza por los sin trabajo. El Espíritu hace crecer la comprensión de la fe

Este 11 de mayo, en la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre rezó por todos aquellos que sufren porque perdieron sus trabajos durante este período y recordó el aniversario del hallazgo del cuerpo de San Timoteo en la Catedral de Termoli, Italia. En su homilía, el Pontífice dijo que el Espíritu Santo nos ayuda a comprender cada vez más lo que Jesús nos enseñó: la doctrina no es estática, sino que crece en la misma dirección.

Vatican News

En la Misa matutina celebrada – y transmitida en vivo – en la Capilla de la Casa Santa Marta, este Lunes de la V Semana de Pascua, el Papa Francisco recordó el 75º aniversario del hallazgo del cuerpo de San Timoteo en la cripta de la Catedral de Termoli, Italia, durante los trabajos de restauración de 1945, y dirigió su oración a todas las personas que en este periodo han perdido su trabajo:

“Nos unimos a los fieles de Termoli, hoy en la fiesta del hallazgo del cuerpo de San Timoteo. En estos días mucha gente ha perdido su trabajo; no fueron contratados de nuevo, trabajaban ilegalmente… Oremos por estos hermanos y hermanas nuestros que sufren esta falta de trabajo”.

El Espíritu Santo don de Dios

En su homilía el Papa Francisco comentando el Evangelio de hoy (Jn 14, 21-26) en el que Jesús anuncia a sus discípulos que les enviará al Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en su nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Él les ha dicho. «Es la promesa del Espíritu Santo – dijo el Papa – el Espíritu Santo que habita en nosotros y que el Padre y el Hijo envían» para «acompañarnos en la vida». Se llama Paráclito, es decir, el que «sostiene, el que acompaña para no caer, que te mantiene firme, que está cerca de ti para sostenerte». Y el Señor nos ha prometido este apoyo, que es Dios como Él: Él es el Espíritu Santo.

¿Qué hace el Espíritu Santo en nosotros? El Señor lo dice: «Él te enseñará todo y te recordará todo lo que les he dicho. Enseña y recuerda. Este es el oficio del Espíritu Santo. Nos enseña: nos enseña el misterio de la fe, nos enseña a entrar en el misterio, a comprender un poco más el misterio, nos enseña la doctrina de Jesús y nos enseña a desarrollar nuestra fe sin cometer errores, porque la doctrina crece, pero siempre en la misma dirección: crece en comprensión. Y el Espíritu nos ayuda a crecer en la comprensión de la fe, a entenderla más y a ir más allá para entender lo que dice la fe. La fe no es algo estático; la doctrina no es algo estático: crece» siempre, pero crece «en la misma dirección». Y el Espíritu Santo impide que la doctrina se equivoque, impide que se quede quieta allí, sin crecer en nosotros. Nos enseñará las cosas que Jesús nos enseñó, desarrollará en nosotros la comprensión de lo que Jesús nos enseñó, hará crecer en nosotros la doctrina del Señor, hasta la madurez».

Y otra cosa que hace el Espíritu Santo, es recordar: «Él les recordará todo lo que les he dicho. «El Espíritu Santo es como la memoria, nos despierta, nos mantiene siempre despiertos «en las cosas del Señor» y también nos hace recordar nuestra vida, cuando nos encontramos con el Señor o cuando lo dejamos.

El Papa recordó a una persona que rezó ante el Señor así: «Señor, soy el mismo que de niño, de joven, tuvo estos sueños. Entonces, fui por los caminos equivocados. Ahora me has llamado». Esto – dijo el Pontífice – es el recuerdo del Espíritu Santo en la vida de uno. Te lleva a la memoria de la salvación, a la memoria de lo que Jesús te enseñó, pero también a la memoria de tu propia vida. Esto – continuó el Papa – es una hermosa forma de rezar al Señor: «Yo soy el mismo. He caminado mucho, he cometido muchos errores, pero soy el mismo y tú me amas».  Es «la memoria del camino de la vida».

«Y en este recuerdo, el Espíritu Santo nos guía; nos guía para discernir, para discernir lo que debo hacer ahora, cuál es el camino correcto y cuál el equivocado, incluso en las pequeñas decisiones. Si pedimos luz al Espíritu Santo, nos ayudará a discernir para tomar las decisiones correctas, las pequeñas decisiones de cada día y las más grandes». El Espíritu «nos acompaña, nos sostiene en el discernimiento», «nos enseñará todo, es decir, hace crecer la fe, nos introduce en el misterio, el Espíritu que nos recuerda: nos recuerda la fe, nos recuerda nuestra propia vida y el Espíritu que en esta enseñanza, en esta memoria, nos enseña a discernir las decisiones que debemos tomar. Y a esto los Evangelios le dan un nombre al Espíritu Santo: sí, Paráclito, porque te sostiene, pero otro nombre más hermoso: es el Don de Dios. El Espíritu es el don de Dios. El Espíritu es precisamente el Don: «No te dejaré solo, te enviaré un Paráclito que te sostendrá» y nos ayudará a avanzar, a recordar, a discernir y a crecer. El don de Dios es el Espíritu Santo.

“Que el Señor – es la oración conclusiva del Papa Francisco – nos ayude a mantener este don que nos dio en el Bautismo y que todos tenemos dentro de nosotros”.

La comunión espiritual, adoración y bendición Eucarística

Finalmente, el Papa terminó la celebración con la adoración y la bendición Eucarística, invitando a todos a realizar la comunión espiritual con esta oración:

“Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti. Amén”.

Antes de salir de la Capilla dedicada al Espíritu Santo, se entonó la antífona mariana que se canta en el tiempo pascual, el Regina Coeli.

Regína caeli laetáre, allelúia.
Quia quem merúisti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.

Martes 5° semana de Pascua – Ciclo A

LECTURA DEL DÍA

Lectura del Libro de los Hechos de los Apostoles
Hch 14, 19-28

En aquellos días, llegaron a Listra, procedentes de Antioquía y de Iconio, unos judíos, que se ganaron a la multitud y apedrearon a Pablo; lo dieron por muerto y lo arrastraron fuera de la ciudad. Cuando lo rodearon los discípulos, Pablo se levantó y regresó a la ciudad. Pero al día siguiente, salió con Bernabé hacia Derbe.

Después de predicar el Evangelio y de hacer muchos discípulos en aquella ciudad, volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.

Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.

Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había abierto a los paganos las puertas de la fe. Ahí se quedaron bastante tiempo con los discípulos.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio sugun San Juan
Jn 14, 27-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado’’.

Mensaje del presidente del Celam a las madres de Latinoamérica

El presidente del Celam, Mons. Miguel Cabrejos envió un mensaje a todas las madres de América Latina, en su día, hoy, 10 de mayo, día de la Madre.

madres de América Latina, en su día, hoy, 10 de mayo, día de la Madre.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

“Estamos en el mes de mayo, mes que dedicamos especialmente a nuestra Madre la Virgen María y, en el segundo domingo de este mes celebramos el día de la madre. Jesús antes de morir, desde la cruz nos entregó a su Madre, pero no para cuidar de ella, sino que es ella quien cuida de nosotros, está atenta a nuestras necesidades, como lo estuvo cuando fue a visitar a Isabel que siendo anciana iba a dar a luz y no tenía quien la ayude, allí va María presurosa por las montañas de Judá (Cf. Lc 1,39-45)”.

Una madre hace de todo para cuidar a sus hijos, dijo en su saludo el prelado, no le importa gastar y desgastar su vida para sacar adelante a sus hijos, ella pueda dejar de comer, dormir, nunca está cansada para atenderlos y no espera recompensa. Ella es feliz viendo que sus hijos son felices y sufre tanto cuando ellos van por un mal camino. Y en estos momentos difíciles que estamos pasando con la pandemia, el prelado dirigió su pensamiento a cada una de las madres de América Latina y El Caribe, para decirles que las acompaña con sus oraciones. Que con fe y esperanza sigan compartiendo el amor con sus hijos, pues, dijo, son ustedes, con la ayuda de Dios y de María Virgen, la luz y el calor de sus hogares.

América Latina se une el 14 de mayo a la Jornada de oración de ayuno

El próximo 14 de mayo, el Alto Comité para la Fraternidad Humana realizará una jornada de oración, ayuno y obras de caridad, implorando al Padre y Señor de la Vida «ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus».

Por ello, el CELAM haciendo eco de la invitación del Santo Padre, pide a todos los Obispos de América Latina y El Caribe, a unirnos en este clamor global por la humanidad. Como bien lo ha dicho el Papa Francisco: «Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente» (Papa Francisco, Bendición Extraordinaria Urbi et Orbi, Ciudad del Vaticano, marzo 27 de 2020).

Invoquemos al Dios Creador, se lee en una nota del presidente del Celam, Mons. Miguel Cabrejos y del secretario general del Celam, Mons Juan Carlos Cárdenal, que inspire a la ciencia para que pronto se encuentre la cura a este mal, a fin de restablecer la salud y el desarrollo, de tal forma, que juntos construyamos una civilización más humana y fraterna. Aprovechamos la ocasión para expresarles nuestra cercanía y oración, particularmente por quienes están sufriendo la inclemencia del COVID -19, y los encomendamos a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Madre y Emperatriz de América Latina, Nuestra Señora de Guadalupe.

La iniciativa de la Iglesia: «Pacto de Solidaridad: Hambre cero», adoptado por el Acuerdo Nacional

El pasado 8 de mayo, en una reunión virtual del Acuerdo Nacional integrado por , diversos representantes del Gobierno, de la sociedad civil, del sector empresarial, así como de los  Partidos  Políticos, y la Iglesia, consideraron “como  urgente y  necesaria  la propuesta de la Conferencia Episcopal Peruana  para adoptar  un «Pacto de Solidaridad: Hambre cero», con el fin de prestar suma atención a la persona humana y a la familia, en este momento donde miles de peruanos han perdido sus empleos, o se han visto obligados a regresar a sus lugares de origen, a consecuencia de la pandemia del COVID-19”.

Durante la reunión, se lee en la nota de prensa, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Monseñor Miguel Cabrejos, junto con Mons. Norberto Strottman, sostuvieron que a pesar que en este tiempo de emergencia, la preocupación por el tema económico torna un lugar expectante, sin embargo, en este tiempo de crisis la situación de la persona como ser humano, se vuelve la prioridad número uno.

Al final de la reunión, la conclusión del Acuerdo Nacional fue proponer a la ciudadanía la necesidad del Pacto, con el fin de evitar que nadie sufra y nadie pase hambre. Y reafirmar el principio de que sin salud no hay economía que sobreviva y que sin economía no hay sistema de salud que dure. Por ese motivo, se busca que este Pacto logre el equilibrio entre ambas necesidades. Y que la reactivación se base no solo en subsidios económicos, sino principalmente en la implementación de puestos de trabajo permanente, pues miles de peruanos ya han perdido su empleo a consecuencia de la crisis.

El Papa: “Jesús nos tiene un puesto en el Cielo. Debemos seguir su camino”

“Jesús nos tiene un puesto en el Cielo, debemos confiarnos plenamente a Él, entregarle nuestras angustias, seguir su camino, para no perdernos, para ello hay que tener una relación viva con Él, imitarlo en el amor, seguir sus pasos”. Palabras del Papa Francisco en su alocución previa al rezo mariano del Regina Coeli.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa dio inicio a su alocución previa al rezo mariano del Regina Coeli, recordando el Evangelio de hoy, que narra el momento en que Jesús se “despide” de sus discípulos al final de la Última Cena, justo antes de enfrentarse a la Pasión. Un momento en el que les pide que “no pierdan la paz». Y esas palabras, Jesús nos la dice a nosotros en los “dramas de la vida”, dijo el Papa, tenemos que sentir esa paz en nuestros corazones.

Dos remedios para combatir la angustia, lo que nos turba

El Señor señala dos remedios para el malestar, para lo que nos turba. El primero es: «crean también en mí.»  En este consejo, como dijo el Papa, Jesús sabe que en la vida, la peor ansiedad, el peor malestar, proviene de la “sensación de no poder afrontar los problemas, de sentirse solos y sin puntos de referencia frente a lo que sucede. Esta ansiedad, en la que la dificultad se suma a la dificultad, no puede ser superada solos”.

Jesús nos pide que tengamos fe en Él, que no nos apoyemos en nosotros mismos, sino en Él. Porque sólo confiándonos a Él podremos liberarnos de la angustia. Y, como dijo el Santo Padre, Jesús ha resucitado y está vivo precisamente para estar siempre a nuestro lado. Entonces podremos decirle: «Jesús, creo que has resucitado y que estás a mi lado. Creo que me escuchas. Te traigo lo que me molesta, mis problemas: tengo fe en ti y me encomiendo a ti».

El segundo remedio que nos da el Señor para combatir el malestar es el hecho, que Jesús nos reservó un lugar en la Casa del Padre.  Tomó consigo la humanidad para conducirla al Cielo, para que estemos “donde Él esté”.  Es la certeza que nos consuela, dijo el Papa, hay un lugar reservado para todos.

“No vivimos sin rumbo ni destino. Se nos espera, somos valiosos. Dios está enamorado de la belleza de sus hijos. Y para nosotros ha preparado el lugar más digno y hermoso: el Paraíso. No olvidemos: la morada que nos espera es el Paraíso. Aquí estamos de paso. Estamos hechos para el Cielo, para la vida eterna, para vivir para siempre. Para siempre: es algo que ni siquiera podemos imaginar ahora. Pero es aún más hermoso pensar que esto será para siempre todo en alegría, en plena comunión con Dios y con los demás, sin más lágrimas, resentimientos, divisiones y malestar”.

No perdamos el camino que nos traza Jesús, el camino al Cielo

Por último, Francisco dijo que para no perdernos, y seguir el camino que nos traza Jesús, hay que tener una relación viva con Él, imitarlo en el amor, seguir sus pasos, es el camino del amor humilde, de la oración, de la mansedumbre, de la confianza, señaló el Pontífice.  Como cristianos tenemos la opción de seguir ese camino, o escoger los caminos que no conducen al Cielo:  los caminos del poder, los caminos de la mundanidad, los caminos de la autoafirmación.

Un día a día, escoger no el camino de mi protagonismo, sino el camino de Jesús, el protagonista de mi vida. Es seguir adelante cada día diciendo: «Jesús, ¿qué piensas de mi elección? ¿Qué harías en esta situación, con esta gente?». Y termina el Papa: “Nos hará bien preguntarle a Jesús, que es el camino, las indicaciones para el Cielo. Que Nuestra Señora, Reina del Cielo, nos ayude a seguir a Jesús, que nos abrió el Cielo”.