Liturgias del Triduo y el Vía Crucis, la Pascua esencial del Papa

Las celebraciones del Jueves y Viernes Santo, la Misa de la Vigilia y el Domingo: todo ha sido rediseñado para acompañar a los fieles en tiempo de pandemia.

Vatican News

Todo será más sobrio y esencial. La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice tuvo que organizar rápidamente las celebraciones que Francisco está a punto de presidir sin la presencia de los fieles, en una basílica de San Pedro medio vacía. Sin embargo, nunca antes tanta gente había mirado al Papa gracias a los medios de comunicación. De hecho, el Papa quiere estar cerca de las muchas personas que no pueden ir a misa y participar en las liturgias de este singular Triduo Pascual en tiempos de pandemia y aislamiento forzoso. El Crucifijo de San Marcelo y el icono de la Salus populi Romani que acompañó tanto la oración del 27 de marzo como la misa del Domingo de Ramos estarán siempre presentes.

El Jueves Santo, como ya se sabe, el Papa no presidirá la Misa Crismal con los sacerdotes de Roma: la celebración tendrá lugar cuando la crisis haya terminado. La misa en Coena Domini, que conmemora la institución de la Eucaristía, se celebrará a las 6:00 p.m. en el altar de la Cátedra sin el rito tradicional de lavar los pies (que puede ser omitido, en cualquier caso) y no terminará con la reposición del Santísimo Sacramento al final de la celebración.

El Viernes Santo habrá dos momentos. El primero es la Liturgia de la Pasión y la Adoración de la Cruz, a las 6 pm, en la Basílica de San Pedro. El Crucifijo de San Marcelo estará cubierto. Habrá una meditación del predicador de la Casa Papal, el Padre Raniero Cantalamessa, y luego se revelará el crucifijo. Habrá adoración, pero no el beso de la Cruz.

En la tarde del Viernes Santo, a las 21 horas, se hará el Vía Crucis en la Plaza de San Pedro, con las estaciones a lo largo de la columnata, alrededor del obelisco y finalmente a lo largo del camino que lleva al patio de la iglesia. Habrá dos grupos de portadores de la Cruz. Habrá prisioneros de la prisión de Due Palazzi en Padua (las meditaciones fueron escritas por algunos de ellos), y médicos y enfermeras del FAS. Los médicos y las enfermeras están en primera línea al servicio de los enfermos afectados por la pandemia.

Durante la Vigilia del Sábado Santo, a las 9 p.m., no se celebrarán bautismos. La ceremonia inicial con el fuego tendrá lugar detrás del altar de la confesión. No habrá velas para los presentes y el canto de las tres invocaciones de «lumen Christi» sólo tendrá lugar con la iluminación en secuencia de las luces de la Basílica durante la procesión al altar de la Silla. Las campanas de San Pedro sonarán en el momento en que el Gloria anuncie la resurrección.

La misma sobriedad caracterizará también la misa del Domingo de Pascua, que el Papa celebrará a las 11 de la mañana en el altar de la Cátedra. El Evangelio será proclamado en griego y en latín. Al final de la misa, Francisco irá a la sacristía para quitarse sus vestiduras, luego regresará a la Basílica frente al altar de la Confesión, desde donde pronunciará el mensaje Urbi et Orbi y dará la bendición pascual. Todo se llevará a cabo en el interior.

Lectura de hoy Jueves Santo

LECTURA DEL DÍA

Ex 12, 1-8. 11-14

En aquellos días, el Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: ‘El día diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.

Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.

Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.

Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua’ ”.

Palabra de Dios

EVANGELIO DEL DÍA

1 Cor 11, 23-26

Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he trasmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.

Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Este es el testamento del Señor. Se ofrece come alimento y bebida, y nos dice: «ámense así». Lava los pies, y nos dice: «sirvan así, pero tengan cuidado, un servidor nunca es más grande que el que lo envía, que su Señor». Estas son palabras y gestos contundentes: es el fundamento de la Iglesia. Si vamos adelante con estas tres cosas, nunca nos equivocaremos. (Santa Marta 26 de abril de 2018)

Coronavirus y su paso por América Latina ¿Cómo ayuda la Iglesia?

Subsidios litúrgicos para rezar en casa toda la familia, acompañamiento espiritual y campañas de bienes para ayudar a los más necesitados. Son algunas de las propuestas que la Iglesia en América Latina está llevando a cabo en estos días de confinamiento y pandemia mundial.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Desde que se comenzó a propagar el coronavirus por el mundo, una de las primeras medidas que tomó la Iglesia fue la prohibición de llevar a cabo públicamente cualquier celebración religiosa, matrimonios, funerales y bautizos. En el caso de las misas, y más ahora en Semana Santa, la tecnología ha hecho que los fieles puedan participar virtualmente de estas celebraciones. En el caso de los funerales, en cambio, el dolor de no poder decir adiós invade a los familiares de las víctimas en estos días.

La Iglesia en Perú proporciona subsidios litúrgicos

En Perú, la Arquidiócesis de Piura invita a vivir el Triduo Pascual en casa en familia. Pero ¿que pasa con todas esas personas que no pueden seguir las celebraciones de la Semana Santa en la televisión, en las redes sociales o en la radio? La Arquidiócesis de Piura ha pensado en todos ellos y ha puesto en marcha una iniciativa con la que han preparado una serie de oraciones para que las familias que no pueden seguir las celebraciones de la Semana Santa «puedan vivir, en sus hogares, un momento de fe en cada uno de estos días santos». «Estas oraciones familiares – dice los obispos peruanos – están destinadas a ayudar a vivir con fe, esperanza y amor en estos días en que Jesús vive el misterio de su pasión, muerte y resurrección».

Los subsidios propuestos, conciernen al Jueves Santo, Viernes Santo, la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua.

La Iglesia en Panamá permite custodiar las cenizas de los familiares hasta que pase la pandemia

En Panamá, ante la prohibición de los funerales públicos, son muchos los que no pueden despedirse de sus amigos y seres queridos que han sido víctimas de Coronavirus. Además, debido a las medidas necesarias para contener el contagio, tampoco es posible acompañar a los familiares de los enfermos y a los que murieron por esta causa: son incinerados sin que los familiares puedan decir el último adiós: “Somos conscientes de que estas medidas de salud son muy drásticas, pero necesarias para contener el posible contagio y también para la protección de los familiares de los fallecidos” ha asegurado el arzobispo metropolitano de Panamá, Monseñor Domingo Ulloa Mendieta.

Ante esta situación, la Arquidiócesis de Panamá ofrece a las familias que han sufrido la muerte de algún ser querido a causa del Coronavirus la oportunidad de mantener las cenizas bajo custodia hasta que pase la pandemia y se pueda celebrar el funeral. Hasta nuevas disposiciones, de hecho, el funeral se puede celebrar en presencia de hasta cinco personas.

La Iglesia en Colombia pone en marcha una campaña para ayudar a las personas sin hogar ante la emergencia sanitaria por coronavirus

En Colombia, el Secretariado Nacional de Pastoral Social da inicio a la campaña solidaria «Comunicación cristiana de bienes». Se trata de la iniciativa con la que la Iglesia Católica ayudará en la emergencia sanitaria por Covid-19. Dicha campaña llegará a personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica y social que incluye, entre otros, trabajadores precarios o no declarados y personas sin hogar.

La Iglesia colombiana también está aumentando su presencia en las diferentes regiones del país, a través de los bancos de alimentos en las parroquias. Con esta campaña además quieren mostrar la preferencia que siempre ha tenido la Iglesia por los más necesitados y los pobres. Para contribuir, dada la emergencia, el obispo ha informado que no aceptan colectas de bienes, sino solo ayuda económica.

Miércoles Santo

LECTURA DEL DÍA

Is 50, 4-9

En aquel entonces, dijo Isaías:
“El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro a los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado.
Cercano está de mí el que me hace justicia,
¿quién luchará contra mí?
¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa?
Que se me enfrente.
El Señor es mi ayuda,
¿quién se atreverá a condenarme?’’

Palabra de Dios

EVANGELIO DEL DÍA

Mt 26, 14-25

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.

El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.

Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”.

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Judas había recibido la inmensa gracia de formar parte del grupo de los íntimos de Jesús y de participar en su propio ministerio, pero en cierto momento pretendió «salvar» por su cuenta su propia vida con el resultado de perderla. Dejó de pertenecer con su corazón a Jesús y se colocó fuera de la comunión con él y con los suyos. Dejó de ser un discípulo y se colocó por encima del Maestro. (Audiencia general 12 de junio de 2019)

Covid-19: Europa continente más afectado. Japón hacia el estado de emergencia

Histórico discurso de la Reina Isabel a los ciudadanos del Reino Unido. Italia hacia la «fase dos». En China las industrias se reabren en Wuhan.

Michele Raviart – Ciudad del Vaticano

Son más de 1,2 millones de casos oficiales de coronavirus en el mundo, según datos proporcionados por la John Hopkins University. Con 50.000 decesos hasta ahora,  con un total mundial de 70.000, Europa es el continente más afectado por la pandemia.

Isabel II: lucharemos y prevalereceremos

En el Reino Unido, donde ayer los contagios aumentaron de 6 unidades y murieron 600 personas, la Reina Isabel invitó a la población a unirse en la lucha contra el virus. Será una batalla para combatir quedándose casa, dura, «penosa», que cambiará nuestras vidas, pero en la que al final «prevaleceremos» y «volveremos juntos», dijo la Reina en su histórico discurso a la nación, el cuarto en 68 años de reinado, fuera de las ocasiones tradicionales. «Estoy bien y sigo trabajando», escribió el primer ministro Boris Johnson en Twitter, positivo y hospitalizado en un hospital de Londres para exámenes.

Pruebas serológicas en Italia

Las muertes en España, Francia e Italia están disminuyendo por cuarto día consecutivo, y comienza a disminuir también el número de pacientes admitidos en cuidados intensivos. Datos que, de confirmarse, dijo el presidente del Instituto Superior de Salud, Silvio Brusaferro, podrían conducir a una «fase dos» en el manejo de los contagios.  Además, se está decidiendo en estas horas, los parámetros sobre los que se llevarán a cabo las pruebas serológicas a nivel nacional, para obtener un cuadro más preciso de la propagación del virus.

Trump: se espera el pico en los EE.UU.

En los Estados Unidos, que sigue siendo el país con el mayor número de casos  y donde ayer murieron 1200 personas, el presidente Trump prevé el pico de contagio en los próximos días y anuncia más de 1,5 millones de  test. «Veo la luz en el fondo del túnel», escribe en Twitter.

La situación en Asia

En Japón, donde los casos han superado el millar de personas, el Primer Ministro Shinzo Abe ha propuesto el estado de emergencia hasta el 6 de mayo, con el cierre de las escuelas y la invitación a quedarse en casa en Tokio y en las otras principales ciudades. En China, mientras tanto, en Wuhan, más del 90% de las empresas de producción industrial y de servicios han vuelto a trabajar.

Lectura del martes Santo

LECTURA DEL DÍA

Is 49, 1-6

Escúchenme, islas;
pueblos lejanos, atiéndanme.
El Señor me llamó desde el vientre de mi madre;
cuando aún estaba yo en el seno materno,
él pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada filosa,
me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda,
me guardó en su aljaba y me dijo:
“Tú eres mi siervo, Israel;
en ti manifestaré mi gloria”.
Entonces yo pensé: “En vano me he cansado,
inútilmente he gastado mis fuerzas;
en realidad mi causa estaba en manos del Señor,
mi recompensa la tenía mi Dios”.

Ahora habla el Señor,
el que me formó desde el seno materno,
para que fuera su servidor,
para hacer que Jacob volviera a él
y congregar a Israel en torno suyo
–tanto así me honró el Señor
y mi Dios fue mi fuerza–.
Ahora, pues, dice el Señor:
“Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob
y reunir a los sobrevivientes de Israel;
te voy a convertir en luz de las naciones,
para que mi salvación llegue
hasta los últimos rincones de la tierra”.

Palabra de Dios

EVANGELIO DEL DÍA

Jn 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: “Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: “¿De quién lo dice?” Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?” Le contestó Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar”. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.

Jesús le dijo entonces a Judas: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.

Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir’ ”. Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde”. Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: “¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces”.

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

«Un gran hombre, este Pedro… pecador, pecador. Pero el Señor le hace sentir, a él y también a nosotros, que todos somos pecadores. El problema no es ser pecadores: el problema es no arrepentirse del pecado, no avergonzarnos de lo que hemos hecho. Ese es el problema. Y Pedro tiene esta vergüenza, esta humildad, ¿no? El pecado, el pecado de Pedro, es un hecho que el gran corazón que tenía Pedro lo lleva a un nuevo encuentro con Jesús, a la alegría del perdón». (Santa Marta 17 de mayo de 2013)

Lecturas del Lunes Santo

LECTURA DEL DÍA

Is 42, 1-7

Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu,
para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia,
no titubeará ni se doblegará
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza”.

Esto dice el Señor Dios,
el que creó el cielo y lo extendió,
el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota;
el que dio el aliento a la gente que habita la tierra
y la respiración a cuanto se mueve en ella:
“Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación,
te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo,
luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.

Palabra de Dios

EVANGELIO DEL DÍA

Jn 12, 1-11

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.

Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: “¿Por qué no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” Esto lo dijo, no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella.

Entonces dijo Jesús: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”.

Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba allí, acudió, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús.

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Pensemos en ese momento de la Magdalena cuando le lava los pies a Jesús con tan preciado nardo; es un momento religioso, es un momento de gratitud, es un momento de amor; mas Judas se separa y hace la amarga crítica: «Pero esto podría servir para darlo a los pobres». Esta es la primera referencia que encontré en el Evangelio respecto de la pobreza como ideología. El ideólogo no sabe lo que es el amor, porque no sabe cómo darse a sí mismo. (Santa Marta 14 de mayo de 2013)

Domingo de Ramos. El Papa: “redescubramos que la vida no sirve, si no se sirve”

El Pontífice preside la celebración Eucarística del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor y nos invita a no traicionar ni abandonar lo que de verdad importa. A los jóvenes les invita a tomar como ejemplo a los verdaderos héroes de hoy y jugarse la vida como ellos sirviendo a los demás.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco asegura que Dios nos salvó “sirviéndonos” y nos sirvió “dando su vida por nosotros” porque “Él nos ama, puesto que pagó por nosotros un gran precio”. Con esta aclaración, el Papa ha comenzado esta mañana su homilía durante la Santa Misa del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, en este domingo 5 de abril. El Pontífice ha explicado además que el Señor nos sirvió hasta el punto de “experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el abandono”.

La traición. Hagamos un examen de conciencia

“Jesús sufrió la traición del discípulo que lo vendió y del discípulo que lo negó. Fue traicionado por la gente que lo aclamaba y que después gritó: «Sea crucificado»”. El Papa Francisco nos pone delante de esta imagen para que pensemos en las traiciones pequeñas o grandes que hemos sufrido en la vida: “Es terrible cuando se descubre que la confianza depositada ha sido defraudada” dice el Papa, pues “nace tal desilusión en lo profundo del corazón que parece que la vida ya no tuviera sentido”. Francisco explica que esto nos sucede porque “nacimos para amar y ser amados” y es por ello que lo más doloroso es “la traición de quién nos prometió ser fiel y estar a nuestro lado”.

Ante esto, el Santo Padre invita hoy a que nos examinemos interiormente: “Si somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de nuestra infidelidad. Cuánta falsedad, hipocresía y doblez. Cuántas buenas intenciones traicionadas. Cuántas promesas no mantenidas”. Además – dice el Papa – “el Señor sabe que somos muy débiles e inconstantes, que nos cuesta levantarnos de nuevo y que nos resulta muy difícil curar ciertas heridas” y por eso  “nos curó cargando sobre sí nuestra infidelidad, borrando nuestra traición. Para que nosotros, en vez de desanimarnos por el miedo al fracaso, seamos capaces de levantar la mirada hacia el Crucificado, recibir su abrazo y decir: “Mira, mi infidelidad está ahí, Tú la cargaste, Jesús””.

El abandono. En este tiempo de pandemia Dios no nos deja solos

El Papa explica después que en el Evangelio de hoy, Jesús en la cruz dice una frase, sólo una: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». “Es una frase dura” asegura el Papa, pues Jesús sufrió el abandono de los suyos, que habían huido, pero  – puntualiza – “le quedaba el Padre”. “Ahora, en el abismo de la soledad, por primera vez lo llama con el nombre genérico de “Dios”. Y le grita «con voz potente» el “¿por qué?” más lacerante: “¿Por qué, también Tú, me has abandonado?””.

Francisco detalla que Jesús experimento este abandono precisamente para servirnos una vez más: “Para que cuando nos sintamos entre la espada y la pared, cuando nos encontremos en un callejón sin salida, cuando parezca que ni siquiera Dios responde, recordemos que no estamos solos. Jesús experimentó el abandono total, la situación más ajena a Él, para ser solidario con nosotros en todo. Lo hizo por mí y por ti”.

Hoy, en el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan y con el sentimiento de abandono que nos oprime el corazón “Jesús nos dice a cada uno: “Ánimo, abre el corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene”” asegura el Papa.

¿Qué podemos hacer ante Dios que nos sirvió hasta experimentar la traición y el abandono?

“Podemos no traicionar aquello para lo que hemos sido creados, no abandonar lo que de verdad importa”. El Papa explica que estamos en el mundo para amarlo a Él y a los demás y mientras el resto “pasa” – dice – “el amor permanece”. En este sentido, el Pontífice ha hecho referencia a la actual situación que vivimos a nivel mundial debido a la crisis sanitaria por coronavirus, asegurando que es un drama “que nos obliga a tomar en serio lo que cuenta, a no perdernos en cosas insignificantes, a redescubrir que la vida no sirve, si no se sirve”. De este modo, pide que estos días santos en casa “nos pongamos ante el Crucificado y pidamos la gracia de vivir para servir”, también que “contactemos al que sufre, al que está solo y necesitado”.

Mensaje a los jóvenes: “Sentíos llamados a jugaros la vida”

Hoy, a nivel diocesano, se celebra en todo el mundo la XXXV Jornada Mundial de la Juventud. Es por ello que el Papa ha querido enviar a los protagonistas de este día un mensaje: “Queridos jóvenes: Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás”. El Papa ha pedido a los jóvenes que se sientan llamados a jugarse la vida: No tengáis miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganaréis!”.

Domingo de Ramos -Ciclo A

Primera Lectura

Is 50, 4-7
En aquel entonces, dijo Isaías:
“El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado”.

Segunda Lectura

Flp 2, 6-11

Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Evangelio del día

Mt 27, 11-54

Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús respondió: “Tú lo has dicho”. Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?” Pero él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos: “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?” Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia.

Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle: “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.

Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?” Ellos respondieron: “A Barrabás”. Pilato les dijo: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?” Respondieron todos: “Crucifícalo”. Pilato preguntó: “Pero, ¿qué mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Crucifícalo!” Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes”. Todo el pueblo respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha y, arrodillándose ante él, se burlaban diciendo: “¡Viva el rey de los judíos!”, y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Éste es Jesús, el rey de los judíos’. Juntamente con él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole: “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. También se burlaban de él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’ ”. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz: “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Está llamando a Elías”.

Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron: “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”. Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Jesús nos muestra cómo hemos de afrontar los momentos difíciles y las tentaciones más insidiosas, cultivando en nuestros corazones una paz que no es distanciamiento, no es impasividad o creerse un superhombre, sino que es un abandono confiado en el Padre y en su voluntad de salvación, de vida, de misericordia. También hoy, en su entrada en Jerusalén, nos muestra el camino. Porque en ese evento el maligno, el Príncipe de este mundo, tenía una carta por jugar: la carta del triunfalismo, y el Señor respondió permaneciendo fiel a su camino, el camino de la humildad. (Homilía Domingo de Ramos 14 de abril de 2019)

Sábado de la V semana de Cuaresma

Lectura del día

Ez 37, 21-28

Esto dice el Señor Dios: “Voy a recoger de las naciones a donde emigraron, a todos los israelitas; de todas partes los congregaré para llevarlos a su tierra. Haré de ellos un solo pueblo en mi tierra, en los montes de Israel; habrá un solo rey para todos ellos y nunca más volverán a ser dos naciones, ni a dividirse en dos reinos.

Ya no volverán a mancharse con sus ídolos, sus abominaciones y con todas sus iniquidades; yo los salvaré de las infidelidades que cometieron y los purificaré; ellos van a ser mi pueblo y yo voy a ser su Dios.

Mi siervo David será su rey y todos ellos no tendrán más que un pastor; cumplirán mis mandamientos y pondrán por obra mis preceptos. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob y en la que habitaron los padres de ustedes, y ahí vivirán para siempre ellos, sus hijos y sus nietos; mi siervo David será su rey para siempre.

Voy a hacer con ellos una alianza eterna de paz. Los asentaré, los haré crecer y pondré mi santuario entre ellos para siempre. En medio de ellos estará mi templo: yo voy a ser su Dios y ellos van a ser mi pueblo.

Las naciones sabrán que yo soy el Señor que santifica a Israel, cuando vean mi santuario en medio de ellos para siempre’’.

Palabra de Dios

Evangelio del día

Jn 11, 45-56

En aquel tiempo, muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, creyeron en él. Pero algunos de entre ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron al sanedrín y decían: “¿Qué será bueno hacer? Ese hombre está haciendo muchos prodigios. Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en él, van a venir los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación”.

Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: “Ustedes no saben nada. No comprenden que conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca”. Sin embargo, esto no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación, y no sólo por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos. Por lo tanto, desde aquel día tomaron la decisión de matarlo.

Por esta razón, Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la ciudad de Efraín, en la región contigua al desierto y allí se quedó con sus discípulos.

Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de las regiones circunvecinas llegaron a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús en el templo y se decían unos a otros: “¿Qué pasará? ¿No irá a venir para la fiesta?”

Palabra del Señor

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Queridos hermanos y hermanas, en estos días, días de amor, dejémonos envolver por el misterio de Jesús que, como grano de trigo, muriendo nos dona la vida. Es Él la semilla de nuestra esperanza. Contemplamos el Crucifijo, fuente de esperanza. Poco a poco entenderemos que esperar con Jesús es aprender a ver ya desde ahora la planta en la semilla, la Pascua en la cruz, la vida en la muerte. (Audiencia General 12 de abril de 2017)