La vida religiosa es un don de amor que hemos recibido

En su homilía de la misa que tuvo lugar esta tarde en la Basílica de San Pedro con motivo de la XXIV Jornada Mundial de la Vida Consagrada – que se celebra el 2 de febrero – el Papa Francisco invitó a dar gracias a Dios por este don y a pedir una mirada nueva, que sepa ver la gracia, que sepa buscar al prójimo, que sepa esperar, puesto que de este modo – dijo – “también nuestros ojos verán al Salvador”

Ciudad del Vaticano

A las 17.00, en vísperas de la XXIV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Papa presidió la santa misa con los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. En su homilía Francisco recordó ante todo las palabras de Simeón, que el Evangelio presenta como un hombre sencillo: un “hombre justo y piadoso”, como dice el texto: “Mis ojos han visto a tu Salvador”. Y explicó que de entre todos los hombres que aquel día estaban en el templo, sólo él vio en Jesús al Salvador.

En un niño pequeño y frágil Simeón vio la salvación

De ahí su pregunta: “¿Qué es lo que vio? Un niño, simplemente un niño pequeño y frágil. Pero allí vio la salvación, porque el Espíritu Santo le hizo reconocer en aquel tierno recién nacido ‘al Mesías del Señor’. Tomándolo entre sus brazos percibió, en la fe, que en Él Dios llevaba a cumplimiento sus promesas. Y entonces, Simeón podía irse en paz: había visto la gracia que vale más que la vida, y no esperaba nada más”.

La vida consagrada es esta visión

El Papa les dijo a sus queridos hermanos y hermanas consagrados que también ellos “son hombres y mujeres sencillos que han visto el tesoro que vale más que todas las riquezas del mundo”. Por eso dejaron “cosas preciosas, como los bienes, como formar una familia”. Y ante la pregunta de “¿por qué lo han hecho?”, Francisco afirmó: “Porque se han enamorado de Jesús, han visto todo en Él y, cautivados por su mirada, han dejado lo demás”. La vida consagrada es esta visión.

La vida religiosa es un don de amor

“Es ver lo que es importante en la vida. Es acoger el don del Señor con los brazos abiertos, como hizo Simeón. Eso es lo que ven los ojos de los consagrados: la gracia de Dios que se derrama en sus manos. El consagrado es aquel que cada día se mira y dice: ‘Todo es don, todo es gracia’”

El punto de partida es saber ver la gracia

El Papa también afirmó: “Mis ojos han visto a tu Salvador. Son las palabras que repetimos cada noche en Completas. Con ellas concluimos la jornada diciendo: ‘Señor, mi Salvador eres Tú, mis manos no están vacías, sino llenas de tu gracia’. El punto de partida es saber ver la gracia. Mirar hacia atrás, releer la propia historia y ver el don fiel de Dios: no sólo en los grandes momentos de la vida, sino también en las fragilidades, en las debilidades, en las miserias”.

Además recordó que “el tentador, el diablo insiste precisamente en nuestras miserias, en nuestras manos vacías”. Por esta razón advirtió ante los “pensamientos y sentimientos que nos desorientan”. Y que hacen que se corra “el riesgo de perder la brújula, que es la gratuidad de Dios”.

“Dios siempre nos ama y se nos da, incluso en nuestras miserias. Cuando tenemos la mirada fija en Él, nos abrimos al perdón que nos renueva y somos confirmados por su fidelidad”

Francisco también invitó a preguntarse: “Yo, ¿hacia quién oriento mi mirada: hacia el Señor o hacia mí mismo?”. Sí, porque como explicó: “Quien sabe ver ante todo la gracia de Dios descubre el antídoto contra la desconfianza y la mirada mundana”.

La tentación de tener una mirada mundana

Porque sobre la vida religiosa se cierne esta tentación: tener una mirada mundana. Es la mirada que no ve más la gracia de Dios como protagonista de la vida y va en busca de cualquier sucedáneo: un poco de éxito, un consuelo afectivo, hacer finalmente lo que quiero. Pero la vida consagrada, cuando no gira más en torno a la gracia de Dios, se repliega en el yo. Pierde impulso, se acomoda, se estanca. Y sabemos qué sucede: se reclaman los propios espacios y los propios derechos, uno se deja arrastrar por habladurías y malicias, se irrita por cada pequeña cosa que no funciona y se entonan las letanías del lamento: sobre los hermanos, las hermanas, la comunidad, la Iglesia, la sociedad. No se ve más al Señor en cada cosa, sino sólo al mundo con sus dinámicas, y el corazón se entumece.

“Así uno se vuelve rutinario y pragmático, mientras dentro aumentan la tristeza y la desconfianza, que acaban en resignación. Esto es a lo que lleva la mirada mundana”

Domingo Presentación del Señor

LECTURA DEL DÍA

Primera lectura

Lectura del libro del profeta Malaquías
Mal 3, 1-4

Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos’’.

 

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos
Heb 2, 14-18

Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.
Pues como bien saben, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba.

EVANGELIO DEL DÍA

 Evangelio según san Lucas
Lc 2, 22-32

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel”.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Quien ha conocido a Jesús ya no teme nada. Y podremos repetir también nosotros las palabras del viejo Simeón, también él bendecido por el encuentro con Cristo, después de una vida entera consumada en la espera: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación» (Lucas 2, 29-30). Y en aquel instante, finalmente, ya no tendremos necesidad de nada, ya no veremos de forma confusa. Ya no lloraremos inútilmente, porque todo ha pasado; también las profecías, también el conocimiento. Pero el amor no, eso permanece. Porque «la caridad no acaba nunca (cf. 1 Corintios 13, 8). (AUDIENCIA GENERAL ,25 de octubre de 2017)

Sabado de la 3era semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del segundo libro de Samuel
2 Sm 12, 1-7. 10-17

En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán para que fuera a ver al rey David. Llegó Natán ante el rey y le dijo: “Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y numerosas reses. El pobre sólo tenía una ovejita, que se había comprado; la había criado personalmente y ella había crecido con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía de su vaso y dormía junto a él. La quería como a una hija. Un día llegó un visitante a la casa del rico, y éste no quiso sacrificar ninguna de sus ovejas ni de sus reses, sino que se apoderó de la ovejita del pobre, para agasajar a su huésped”.
Al escuchar esto, David se puso furioso y le dijo a Natán: “Verdad de Dios que el hombre que ha hecho eso debe morir. Puesto que no respetó la ovejita del pobre, tendrá que pagar cuatro veces su valor”.
Entonces Natán le dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Por eso te manda decir el Señor: ‘La muerte por espada no se apartará nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer. Yo haré que de tu propia casa surja tu desgracia, te arrebataré a tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro, que dormirá con ellas en pleno día. Tú lo hiciste a escondidas; pero yo cumpliré esto que te digo, ante todo Israel y a la luz del sol’ ”.
David le dijo a Natán: “He pecado contra el Señor”. Natán le respondió: “El Señor te perdona tu pecado. No morirás. Pero por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá”. Y Natán se fue a su casa.
El Señor mandó una grave enfermedad al niño que la esposa de Urías le había dado a David. Éste pidió a Dios por el niño, hizo ayunos rigurosos y de noche se acostaba en el suelo. Sus servidores de confianza le rogaban que se levantara, pero él no les hacía caso y no quería comer con ellos.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según san Marcos
Mc 4, 35-41

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.
De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”

Colombia. Los obispos reiteran el no al aborto: «La vida es sagrada»

Los obispos de la Conferencia Episcopal Colombiana reafirman su posición en relación al aborto, mientas la Corte Constitucional del país está examinando algunos casos. El tema volverá a abordarse en la próxima Asamblea Plenaria prevista para febrero.

Roberta Barbi – Ciudad del Vaticano

La Conferencia Episcopal colombiana vuelve a abordar el tema del aborto en un momento en que la Corte Constitucional del país sudamericano está examinando dos casos en base a los cuales podría decidir una despenalización completa del aborto, que hoy en día sólo se permite por tres razones: cuando la salud de la madre está gravemente amenazada, cuando hay una incompatibilidad comprobada con la vida extrauterina y cuando el embarazo es el resultado de una violación.

El derecho a la vida es sagrado, es la base de todos los derechos

«El Magisterio de la Iglesia nos enseña que el aborto en cualquier situación es una grave violación del derecho sagrado que todos tenemos, especialmente cuando se trata de un ser inocente y no nacido», dice el secretario de los obispos, Mons. Elkin Fernando Álvarez Botero, «el derecho a la vida es sagrado no sólo por cuestiones de fe, sino también porque es la base de todos los derechos».

Sean tomadas en cuenta las posiciones de la CEC

En el reiterar la propia posición, que es la de la Iglesia, es decir, la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el obispo espera que las posiciones de la Conferencia Episcopal en la materia sean tomadas en consideración por quienes deben hacerlo, recuerda la necesidad de garantizar el derecho a la objeción de conciencia y anuncia que en la próxima asamblea plenaria prevista para principios de febrero los obispos también discutirán esta delicada cuestión.

Viernes de la 3era semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del segundo libro de Samuel
2 Sm 11, 1-4. 5-10. 13-17

En la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá.
David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde ahí vio a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hitita”. David mandó unos criados a buscarla. Se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó decir a David: “Estoy encinta”.
Entonces David le envió un mensaje a Joab: “Haz que venga Urías, el hitita”. Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó a David, el rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía de tu esposa”. Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás servidores de su señor, y no fue a su casa. Le avisaron a David: “Urías no fue a su casa”. Al día siguiente, David lo convidó a comer con él y lo hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a quedar a dormir con los servidores de su señor y no fue a su casa.
A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y déjalo solo para que lo maten”. Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del ejército de David, entre ellos, Urías, el hitita.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según Mateo
Mt 13, 1-9

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

“Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga”.

Jueves de la 3era semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del segundo libro de Samuel
2 Sm 7, 18-19. 24-29

Cuando David se enteró por Natán de las promesas divinas, fue a ponerse delante del Señor y le dijo:
“¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa, para que me hayas favorecido tanto hasta el presente? Y no contento con esto, extiendes ahora tus promesas también a mis descendientes. Ciertamente, Señor, no es así como proceden los hombres.
Tú has elegido al pueblo de Israel para que sea siempre tu pueblo. Y tú, Señor, has querido ser su Dios. Ahora, Señor, manténle a tu siervo y a su casa la promesa que le has hecho y cumple tus palabras. Así tu nombre será glorificado para siempre y todos dirán: ‘El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel’.
La casa de tu siervo David permanecerá para siempre en tu presencia, pues tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, eres quien le ha hecho esta revelación a tu siervo. Yo te edificaré una casa; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta súplica.
Sí, Señor, tú eres Dios y tu palabra es verdadera. Tú has hecho una promesa a tu siervo David; dígnate, pues, ahora, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti, porque tú, Señor Dios, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre’’.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según Marcos
Mc 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

Kobe Bryant asistió a Misa y recibió la Eucaristía horas antes de morir

Horas antes de su muerte la superestrella del baloncesto, Kobe Bryant, asistió a Misa y recibió la Eucaristía, así lo reveló el P. David Barnes, director del Catholic Newman Center (Centro Católico Newman) de la Universidad de Boston, Estados Unidos.

El jugador retirado de la NBA, Kobe Bryant y su hija, Gianna, murieron en un accidente de helicóptero el domingo 26 de enero por la mañana cuando se dirigían a un torneo juvenil. En total hubo siete víctimas mortales.

Según el P. Barnes, Bryant asistió a la parroquia Our Lady Queen of Angels Catholic Church (Iglesia Católica Nuestra Señora Reina de los Ángeles), en Newport Beach, unas horas antes de su muerte. El P. Jeremy Daniel Paulin, párroco de St. Mary’s en la ciudad de Alton, Illinois, compartió la publicación completa del P. Barnes.

“Triste por la muerte de Kobe, Un amigo me envió un mensaje de texto hoy para decirme que su amigo, que asiste a la misma iglesia católica que Kobe, lo vio esta mañana en la Misa. No puede haber nada más consolador para aquellos que lloran que saber que un ser querido adoraba a Dios justo antes de su muerte, porque adorar a Dios es lo que es el cielo”, fueron las palabras del P. Barnes según la publicación en Facebook del sacerdote en Illinois.

El P. Paulin añadió: “Gracias, P. David Barnes, por compartir esto. Que Kobe, su hija y todos los que murieron en el accidente descansen en la paz de Dios”.

La portavoz de la Iglesia Católica Nuestra Señora Reina de los Ángeles, Julie Hermes, también confirmó que “la leyenda del baloncesto se retiró [de la Misa] por la parte posterior… y se fue temprano para evitar molestar a los otros feligreses”.

“Asistió a la Misa de las 7:00 a.m. antes de ir al aeropuerto John Wayne del Condado de Orange. Me imagino que fue directo al aeropuerto, porque la Misa era de 7 a 8 de la mañana. Fue muy discreto. Él entraba y se quedaba atrás, y su familia también, y luego solía irse un poco antes del final de la celebración”, dijo Hermes .

“Era muy querido en la iglesia y muy devoto, muy dedicado a su fe”, añadió.

La Misa a la que asistió Bryant fue presidida por el P. Anthony Vu, un vicario parroquial de origen vietnamita .

Miércoles de la 3era semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del primer libro de Samuel
2 Sm 7, 4-17

En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa, para que yo habite en ella? Desde que saqué a Israel de Egipto hasta el presente, no he tenido casa, sino que he andado en una tienda de campaña, por dondequiera que han ido los hijos de Israel. ¿Acaso en todo ese tiempo le pedí a alguno de los jueces, a quienes puse como pastores de mi pueblo, Israel, que me construyera una casa de cedro?’
Di, pues, a mi siervo David: ‘Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel. Y a ti, David, te haré descansar de tus enemigos. Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si hace el mal, yo lo castigaré con vara fuerte y con azotes, pero no le retiraré mi favor, como lo hice con Saúl, a quien quité de tu camino. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ”.
Natán comunicó a David todas estas palabras, conforme se las había revelado el Señor.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según Marcos
Mc 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía:
“Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados”.
Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.
‘Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.
‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.
Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

Jubileo mariano 2020-2021: la Virgen de Fátima peregrina en Nicaragua

La virgen de Fátima peregrina en Nicaragua. Ha llegado el viernes 24 de enero, y recorrerá todas las diócesis del país hasta el 25 de julio del 2021. Entrevista al arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Nicaragua dio inicio a su jubileo mariano 2020-2021, este sábado 25 de enero, con la misa de inauguración en la catedral de Managua y la bienvenida a la Virgen de Fátima, peregrina, venida desde Portugal hasta el país centroamericano.  El obispo de la Diócesis de Jinotega, Mons. Carlos Enrique Herrera solicitó el año pasado a la Iglesia de Portugal, la posibilidad de que la Virgen de Fátima llegara a Nicaragua en peregrinación.

A partir del viernes, la imagen de la Virgen irá peregrinando por todas las diócesis nicaragüenses hasta que el 13 de mayo del 2021, que regresará a la Arquidiócesis para concluir su peregrinación el 25 de julio. El cardenal arzobispo de Managua Leopoldo Brenes, dijo a Vatican News, que María es de Nicaragua y Nicaragua es de María, este eslogan afirmó, surge de lo profundo del corazón y la naturaleza mariana del nicaragüense.

María es causa de nuestras alegrías, y jubileo significa alegría.  El pueblo de Nicaragua, dijo el purpurado, las diócesis se van llenando de gozo, con la visita de nuestra Madre.

 

Martes de la 3era semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del segundo libro de Samuel
2 Sm 6, 12-15. 17-19

En aquellos días, David fue a casa de Obededom, donde estaba el arca de la alianza, y la transportó con gran alborozo a la ciudad de David. Apenas habían dado seis pasos los que llevaban el arca, cuando él sacrificó un toro y un becerro gordo.
David danzaba con todas sus fuerzas ante el Señor, ceñido con una especie de mandil de lino, que usaban los sacerdotes. David y toda la casa de Israel conducían el arca del Señor con aclamaciones de júbilo, al son de las trompetas.
Llevaron el arca del Señor y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había mandado levantar. Luego David ofreció al Señor holocaustos y sacrificios de acción de gracias. Cuando terminó, David bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos y repartió a todo el pueblo, a cada hombre y a cada mujer de Israel, un pan, un trozo de carne asada y un pastel de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa.

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según Marcos
Mc 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.
Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.