Cáritas América Latina: Los Estados garanticen sobrevivencia y dignidad de todos

“Uno de los grandes desafíos de la grave crisis actual que afecta globalmente a los más pobres y vulnerables, es garantizar alimentos de calidad para la población, y todos aquellos otros servicios que dan calidad de vida, como agua potable, luz eléctrica, educación y medicamentos”. Este es el llamado del presidente de Cáritas de América Latina y El Caribe, monseñor José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo.

Alina Tufani-Ciudad del Vaticano

“Solidaridad ante la pandemia de Covid-19 y ante sus efectos en las economías y sociedades” se titula el comunicado de Caritas América Latina y el Caribe, dedicado a las grave situación causada por la pandemia de COVID-19  y que ha hecho evidente las consecuencias de una» estructura históricamente desigual», que segrega e impone innumerables vulnerabilidades a los pueblos latinoamericanos.

El documento con fecha de ayer, jueves 14 de mayo, revela el impacto de las medidas necesarias para la contención del contagio sobre innumerables familias que no tienen cubiertas sus necesidades básicas y tampoco tienen acceso a espacios que garanticen el ejercicio de sus derechos,  condiciones estas, que conllevan a un aumento de situaciones de conflicto.  “Observamos que la falta de información de calidad, la alta circulación de “fake news” sobre el COVID-19, el desabastecimiento, la falta de recursos económicos para la obtención de material de higiene y el insuficiente número de agentes públicos de salud y de redes de protección, coadyuvan al agravamiento de la situación de riesgo de estas poblaciones” , constata el prelado venezolano.

En este contexto, Cáritas América Latina y el Caribe reconoce el enorme esfuerzo solidario de los servidores públicos sanitarios que están en primera línea en el cuidado de las personas, incluso a riesgo de sus propias vidas, así como la activación de muchos otros servicios necesarios a las comunidades. No obstante, exhorta a los gobiernos de la región a no poner en primer lugar la salvaguarda de “algunos sectores dominantes” de las economías nacionales en detrimento del pueblo en general y de los más pobres, en particular.

“Queremos recordarles a los entes financieros y a los Estados – subraya el mensaje – que “no podemos permitirnos escribir la historia presente y futura de espaldas al sufrimiento de tantos, por lo que consideramos que es el momento que el Estado asuma una actitud solidaria y eficiente para garantizar la sobrevivencia y la dignidad de nuestros pueblos, especialmente a los más desprotegidos, a través de políticas públicas y acciones que dejen atrás negociaciones partidistas y electorales, y se enfoquen en salvaguardar como interés prioritario, la dignidad humana y el bien común”

Monseñor Azuaje recuerda que de las crisis pueden activar no sólo el afán de superarlas sino también abrir horizontes a una situación social que reclama cambios. “Aspiramos que todo no vuelva a la idéntica normalidad excluyente de antes de la pandemia, sino a nuevos diseños de propuestas económicas y políticas que sean incluyentes, solidarias, donde el centro de interés sea la vida en sus distintas esferas, especialmente el resguardo de la Casa Común, afirma.

Luego de valorar y describir el gran trabajo que la red de Cáritas de la región está realizando a 360 grados para atender y acompañar a los sectores más frágiles y vulnerables de la sociedad, el presidente de la Cáritas latinoamericana invita al “discernimiento de la realidad de cada uno de nuestros países y de la Región, para asumir aprendizajes compartidos, reflexiones innovadoras en el diseño de nuevas formas de relacionamiento y de economías sustentables, críticas al viejo modelo que ha generado pobreza, exclusión e inequidad en nuestros pueblos».

Al reiterar el compromiso de la Iglesia católica en la difíicil situación actual y poner  sus instituciones al servicio de la vida de todos los ciudadanos del continente, monseñor Azuaje concluye su mensaje pidiendo la intercesión de  María de Guadalupe y San Óscar Arnulfo Romero, “para que guíen nuestros pasos y nos permitan servir con dedicación a nuestros hermanos y hermanas desde una decidida opción por los pobres y con la esperanza que da Cristo Resucitado en este tiempo de Pascua”.

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