Obispos asiáticos confían a enfermos del coronavirus a la Virgen de Lourdes

“Rezamos para que nuestra Santísima Madre intervenga y ayude a prevenir una epidemia mundial” expresan los obispos de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia

Los obispos de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia han escrito un mensaje, firmado por el presidente, el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon, en el que encomiendan a las víctimas del coronavirus a Nuestra Señora de Lourdes, “la virgen milagrosa”, en el día de su fiesta.

A través del mensaje, los obispos asiáticos elevan “oraciones especiales y bendiciones por las víctimas del coronavirus que está golpeando el mundo, en particular nuestro continente asiático”.

En el texto, enviado a la agencia Fides, los prelados recuerdan también que el virus se ha extendido a unos 30 países, ha provocado la mayoría de las víctimas en China, pero se han encontrado casos en casi todos los países de Asia.

Los obispos de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia expresan además su cercanía en este “momento crítico” y aseguran su oración “por los fallecidos y por los hermanos y hermanas que están enfermos a causa de este virus que se ha extendido a China y al mundo. Que el Señor reciba a los muertos en su paz, consuele a las familias y apoye el gran compromiso de la comunidad china que ya se ha movilizado para combatir la epidemia».

«Hacemos un llamamiento a todos los obispos de Asia para que encomienden a todas las víctimas del coronavirus a Nuestra Señora de la Salud, Nuestra Señora de Lourdes, a quien celebramos el 11 de febrero», se lee en el texto.

 

“Rezamos para que nuestra Santísima Madre intervenga y ayude a prevenir una epidemia mundial. Pedimos fervientemente su protección materna para detener la rápida propagación de este virus mortal, para dar esperanza y coraje, imponiendo sus manos milagrosas para la curación de los enfermos”

El texto concluye pidiendo que “en estos trágicos momentos,  nuestra Madre María, que estaba al lado de la cruz de su hijo moribundo Jesús, sea el pilar de la fuerza y el faro de esperanza para los trabajadores de la salud que arriesgan sus vidas para salvar la vida de las personas contagiadas».

Martes de la 5ta semana de Tiempo Ordinario

LECTURA DEL DÍA

Lectura del primer libro de los Reyes
1 Reyes 8, 22-23. 27-30

El día de la dedicación del templo, Salomón, de pie ante el altar del Señor y en presencia de toda la asamblea de Israel, levantó los brazos al cielo y dijo esta oración:
“Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia, cuando cumplen de todo corazón tu voluntad.
Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: ‘Yo estaré ahí’. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.
Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel. Cuando oren en este lugar, escúchalos desde el cielo, en donde tienes tu morada. Escúchanos y perdónanos”.

Palabra de Dios

EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio según san Marcos
Mc 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.

Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.

Palabra del Señor